lunes, 29 de noviembre de 2010
Matemáticas
En una tarde bochornosa de septiembre, cuando ya no había exámenes de matemáticas por revisar o aunque los hubiera pero mi hartazgo ya hiciera acto de presencia, la ecuación a resolver era la siguiente: XX Lagers + Grindcore + Dibujar monos = Satisfacción total. Siempre me ha gustado dibujar, lo hago desde que aprendí a gatear. Llegó un momento crucial en mi vida en el que había que decidir qué estudiar para, en el mejor de los casos, dedicarte a ello; elegí estudiar una carrera de ingeniería, pese a que yo decía que no me gustaban las matemáticas. Sin embargo seguí dibujando. Dibujaba entre las clases de la facultad, me la pasaba haciendo bocetos al final de la libreta mientras esperaba a que llegara el maestro o cuando estaba aburrido. En los últimos años y desde que empecé a trabajar ya no he dibujado mucho; durante la infancia y adolescencia lo hacía para sobrellevar los problemas propios de esas edades, ahora de adulto, que todo parece estar peor debería retomar ese hábito y dejar de autodestruirme.
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