sábado, 1 de noviembre de 2014

No más

Es la última vez que escribo en este blog. Quiero abrir otro, tal vez más optimista o que trate de temas diferentes, es decir, no escribir cómo me sienta ni las ocurrencias de un borracho. Y para no perder la costumbre, me siento de la chingada y ando algo ebrio. Estoy considerando pedir ayuda profesional con un loquero, pero al igual que he considerado muchas cosas en mi vida al final termino por no hacer nada más que retorcerme en mi porquería. Esta vida que destruyo poco a poco. Esta vida que he malgastado. No tengo otra y al no cuidarla no sé a dónde vaya a parar. A veces pienso en el final de todo y de cómo sería si uno no sufriera por dentro. Pero pensar no me lleva a nada. Es difícil estar de un lado y luego pasar al otro. Pasar de la calma a la ira, de la alegría a la tristeza. Contener por mucho tiempo la furia y sacarla en el peor momento. Ya no quiero eso.

Destrucción

Qué fácil es destruirlo todo. No me toma mucho tiempo mandar a la mierda todo mi progreso, no me cuesta esfuerzo lastimarme y, en ocasiones, lastimar a la gente que quiero. Es barato destruir. Es tan cómodo destruir y destruirme que lo hago muy a menudo.