Justicia, ese remedio temporal para nuestras calamidades rutinarias; para aquellos que sufren, ese regalo divino, material o a fin de cuentas, imaginario, que tarde o temprano o nunca les llega . Oh, esperanza, maldita seas, ¿qué hice para que te desee tanto? Esperar y desear y esperar y desear y nunca hacer nada, nunca subí la montaña, ni me levanté de la cama.
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