martes, 6 de octubre de 2009
Hacía un calorón...
Había salido de un curso en la universidad y ya tenía rato de no tomar agua así que fui al Super-Siete a comprar un litro de agua embotellada en oferta, el cual planeaba terminar de beber lo más pronto posible por la enorme sed que traía y para no andar cargándolo. En ocasiones acostumbro el comer o beber alimentos y líquidos mientras voy caminando en la calle; hace poco alguien me había dicho que no le gustaba hacer eso pues lo consideraba vergonzoso, a mi me parece práctico, depende de lo que estés engullendo. Subí las escaleras de la estación del metro mientras tomaba agua, atravesé el pasillo y llegué a la zona del pase, entré y como ya iba cansado decidí subir por las escaleras eléctricas en las cuales también tomé agua pero con mayor comodidad pues iba parado; no iba mucha gente en ellas, atrás de mí estarían como a cinco metros los otros usuarios y adelante había notado a un guardia que me observaba. La escalera se detuvo y de inmediato el guardia me dijo: "Le voy a pedir que no tome agua cuando vaya por las escaleras, es por la seguridad de los transeúntes". Ahora resulta, pensé, y algo confundido le pregunté: "¿Es por la seguridad mía o de los demás?". Creo que debí haber sido más directo y preguntar cómo es que afecta a la seguridad el que un usuario de escaleras eléctricas tome agua embotellada mientras las sube. Y puede ser que sí se produzca un accidente leve o grave, quizá si alguien hubiera subido mientras enviaba un mensajito por celular también le habrían sugerido el no hacerlo. El guardia me respondió: "Pues por la seguridad de los otros usuarios, ya sabemos que a usted la suya no le importa". Vaya día caluroso.
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