lunes, 25 de enero de 2010
Mocasines
Tuve que recurrir a las duras hojas de máquina para limpiarme los mocos en el trabajo, y es que el flujo no paraba y ya no tenía papel higiénico de ese que ponen en los baños públicos que al arrancarlo del rollo se deforma y uno tiene que extenderlo para que recupere su planicie original; tampoco poseía pañuelos de papel ni el de tela que siempre procuro llevar sobretodo en temporada de calor. Mi nariz aún me arde y el maldito flujo sigue. Había estado haciendo mucho frío, luego mucho calor en el día, y ahora el frío amenaza con aparecerse esta noche y seguir presente en este loco invierno. Al parecer, los cambios de clima son un detonante para mi fastidio incesante. De nuevo me abrigaré, combinaré la ropa percudida y la colorida cuando salga de casa. Y trataré de no olvidar algún pañuelo suave para acariciar mi repleta nariz y absorber ese líquido cristalino que de ella mana.
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