lunes, 5 de abril de 2010

The Friendly Ghost

Viajaba en el camión rumbo a la Universidad, en ese tiempo el metro todavía no llegaba hasta allá. La mayoría de los pasajeros eran estudiantes, unos se venían durmiendo, era en la tarde y no había tanto tráfico. En una parada, casi al llegar al campus se subió la chica del lunar en el rostro, la que conocí en la clase de contabilidad, aun recordaba su sonrisa y su amabilidad cuando le pregunté sobre una tarea que había que entregar para poder presentar el examen. Se sentó adelante, no fui hacia ella como en el fondo sentí que debí haber hecho. Yo era un fantasma que tenía miedo del mundo de los vivos, de sus relaciones. Esa fue una de aquellas oportunidades que tuve de resucitar.

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