lunes, 7 de noviembre de 2011

La carne es débil.

Les había dicho que podían usar vino tinto para marinar la carne y se quedaron callados, y lo interpreté como una forma de negar mi sugerencia y es que estas gentes tienen cierta imagen de mi que no logro descifrar pero creo que piensan que soy el mal encarnado, nada más porque no voy a la iglesia como ellos. Pareció que les hubiera dicho "yo quiero carne de la otra, de la que no se come pero también se disfruta". O simplemente mostraron esa apatía que les caracteriza en un momento en que necesitaba su respuesta. O tal vez si dijeron algo pero mi mente por un ínfimo instante se trasladó a uno de esos mundos utópicos en un planeta distante, como suele pasar cuando sé que lo que voy a decir carece de todo sentido trascendental por ser la respuesta a algo tan banal como aquello de lo que se suele hablar en reuniones de esas que tanto abundan y que sirven para satisfacer nuestra necesidad social de esparcimiento y relajación y olvidar que uno es un mediocre más.

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