lunes, 7 de noviembre de 2011

La sombra.

Dondequiera que vayas ahí estará tu sombra riéndose contigo, no de ti. Si requieres un amigo imaginario, no cuentes con la sombra, bastante tiene con aguantar tus pendejadas. Porque ya no eres un niño, y si en la infancia no tuviste amigos imaginarios, tenlo por seguro que ahora de adulto tampoco los tendrás, lo que, en tu caso aplica son las conversaciones imaginarias, de esas que alguien llega y te sorprende hablando solo y cree que estás hablando con un ser que solo tu puedes ver, pero no es que estés esquizofrénico, es que estás imaginando una situación posible o imposible, pero que no quieres que ocurra, aunque parezca que la deseas.

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